Muchas veces los/as padres/madres se encuentran con que sus hijos/as, al llegar a casa, tienen que hacer una ingente cantidad de deberes.Tradicionalmente, se ha achacado a los/as maestros/as este hecho, que supone para los/as niños/as una merma en el tiempo que necesitan para realizar otras actividades, también necesarias para su desarrollo social y emocional: jugar, realizar actividades deportivas, etc.
Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones la falta de tiempo se debe a una mala planificación: deberes que los/as discentes tienen que hacer, por ejemplo, en el plazo de una semana, se dejan para el último día. Lo mismo sucede con el estudio. Todo ello redunda en bajo rendimiento académico, falta de tiempo para otras actividades e incluso alteraciones en el comportamiento y el ánimo del alumnado.
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